VVAA: No pasarán… aunque lleven trajes. La lucha contra la extrema derecha hoy

Habréis oído la frase “un libro es un arma”. No me cabe la menor duda de que este libro sí lo es.

Pese a ser una recopilación de textos de diversos autores, la coordinación y el orden de los mismos por parte de Karvala les da coherencia y les complementa: habla del fascismo como un problema de plena actualidad, no como un recuerdo del pasado. Está ahí, crece y es hora de luchar contra él.

Para tantos que ven los horrores de los campos nazis como algo del pasado e irrepetible en la actualidad, hechos como los sucedidos recientemente en Noruega quizás le inviten a una reflexión y es bueno recordar que en el pasado grupos reducidos, a los que se despreciaba como insignificantes, crecieron en pocos años hasta llegar a ser lo que fueron. Es bueno, por eso, el recuerdo de qué es el fascismo que agrupa en una primera sección textos de Joel Sans sobre el fascismo en la Alemania y la Italia de entreguerras, de Alejandro Andressi sobre el caso español de la misma etapa y de Pau Alarcón que hace un repaso del fascismo moderno europeo.

En una segunda sección, Miguel Urban analiza la actualidad del fascismo en el caso del Estado español; Higinia Roig, el ascenso de Plataforma per Catalunya; Jaume Botey, las políticas racistas; y Abdennur Prado, lo qué supone ser musulmán en el Estado español.

Os encontraréis la creencia extendida de que es útil la lucha contra el racismo pero que no tiene sentido hablar de fascismo e incluso que es hacer propaganda de grupos minoritarios. No solo sectores de izquierda institucionalizados minusvaloran el riesgo. En la revista Viento Sur, siempre coherente en este aspecto, Enzo Traverso reconoce el riesgo del fascismo en Europa del Este pero dice a continuación: “En Europa occidental, sin embargo, el fascismo es prácticamente inexistente, como fuerza política organizada…”. ¿Estamos ante una derecha “desfascistizada” que toma la forma del populismo, como dice Traversa, o un fascismo actualizado “que lleva trajes” como defiende el libro?

En su tercera sección, Karvala analiza las distintas estrategias seguidas por la izquierda para hacer frente a la amenaza fascista; y Sylviane Dahan y Lluis Rabell, los límites de la experiencia de SOS Racisme en Francia. Después, se analizan las experiencias del movimiento antifascista en Alemania, Gran Bretaña y el Estado español.

En la conclusión, se responde a varias de las objeciones con que tropieza el militante que trabaja por construir un frente único antifascista para frenar el crecimiento de la extrema derecha.

La amplitud de este frente es otro debate. Algunos sectores rechazan a todo grupo u organización controlada por el reformismo a modo de la experiencia de los frentes populares (alianzas políticas de partidos y sindicatos obreros con partidos de la burguesía). Esto puede llevar, sin embargo, a quedarnos reducidos a una unión testimonial de siglas de extrema izquierda y, consiguientemente, al aislamiento. En la experiencia particular de Vilanova en Catalunya donde varias activistas hemos sufrido agresiones a manos de Plataforma per Catalunya, la participación en Unitat contra el Feixisme i el Racisme – Garraf de entidades culturales, folclórico-populares, deportivas, organizaciones de inmigrantes, sindicatos, asociaciones musulmanas (incluida la relación con la mezquita) nos permitió organizar una protesta de 2000 personas en la que participaron los distintos candidatos a las elecciones municipales. Hechos como los de Noruega aclaran que los enemigos para los fascistas no son solo la izquierda radical.

En el contexto del libro hay -bajo mi punto de vista- una excesiva confianza en que después de 40 años de franquismo basta con descubrir que, detrás de los trajes, están los viejos fascistas de siempre para que los trabajadores no caigan en sus redes. En mi opinión necesitamos usar contra el fascismo también la unidad en la lucha por los problemas sociales. Sin algún éxito contra las causas que sirven de abono al fascismo (el paro, los recortes de todo tipo a los sectores más humildes) no podremos parar su avance.

Otro punto que levanta muchas reticencias, quizás insuficientemente tratado, es la conquista de la calle. Para los fachas las demostraciones de fuerza, el atemorizar a la población, son esenciales. No podemos regalarles la calle. El tema es conflictivo porque tiene que quedar muy clara la diferencia entre una postura de no ceder la calle y una pelea de “bandas” que nos aísla. La mejor vacuna contra este problema la conseguimos precisamente con la amplitud del frente y con las movilizaciones masivas.

¡Nos vemos en la barricada!

César Aragón, militante de Revolta Global-Esquerra Anticapitalita.

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Esta entrada fue publicada en Otoño 2011, Reseñas y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

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