La derecha en el poder frente a la crisis

Un PP con mayoría absoluta será el encargado de gobernar justo cuando la crisis está empeorando. Enric Rodrigo repasa los anteriores gobiernos del Partido Popular (1996-2004) para una mejor comprensión del escenario político tras el 20N.

Los sectores sociales más ricos y poderosos del Estado español tienen en el Partido Popular a su mejor aliado político. El PP lleva a cabo luchas políticas a través de las instituciones representativas de la democracia capitalista en favor de los intereses generales de la clase dirigente. El Estado es una base estratégica para lograr sus objetivos.

En las sociedades de clases, el Estado es un instrumento de dominación de una clase sobre otra para lograr la reproducción del propio sistema en favor de la clase dominante. En ocasiones, para lograrlo el capitalismo necesita transformaciones profundas que permitan continuar con la acumulación de capital y la explotación del trabajo. Estamos ante una de estas ocasiones1.

Como el proceso de toma de decisiones políticas se centra en las instituciones de poder del Estado, el poder político es central. Para “salir de la crisis” los mercados han aupado al poder político sin mediar elecciones a sus propios representantes en Italia y Grecia: el excomisario europeo Mario Monti y el exvicepresindente del Banco Central Europeo Lukás Papademos2. En el Estado español, la reforma constitucional para ajustar los presupuestos generales al objetivo del cumplimiento del déficit tiene el mismo significado y representa un enorme retroceso democrático. Ahora, la inviolable Constitución Española servirá de guía al Gobierno popular para acometer cuantos recortes considere necesarios.

Si bajo el gobierno del PSOE el peso de la crisis ha recaído sobre la clase trabajadora, cabe esperar que la gestión del PP sea mucho más agresiva. Sus planes de ajuste incluyen las reformas del mercado laboral y el sector financiero, el control del déficit público y el cumplimiento de las directrices europeas. Tan solo para reducir el déficit se estima que Mariano Rajoy podría emprender recortes que alcanzarían los 30.000 millones de euros para llegar al objetivo del 4,4% al final de 20123. Como ha pasado tras la llegada al poder de CiU en Catalunya o del propio PP a Castilla-La Mancha, contra más déficit público reconozcan más duros serán los recortes.

La austeridad sacará a flote las mismas contradicciones presentes en Grecia y Portugal donde los paquetes de ajuste han servido para rescatar a los ricos y abandonar a su suerte a la clase trabajadora. Los sectores sociales más desfavorecidos serán los más perjudicados.

Mientras cada día se ejecutan alrededor de 170 desahucios, Rajoy ya prepara la segunda fase de la reforma financiera con grandes directivos como Rodrigo Rato (Bankia), Francisco González (BBVA) e Isidre Fainé (La Caixa)4. La posibilidad de crear un banco malo público que absorba los activos tóxicos de la banca privada equivaldría a un segundo rescate financiero pero no hay ningún rescate para la ciudadanía que no tiene acceso a una vivienda digna.

Los recortes sociales afectarán de forma específica a las mujeres obligadas a asumir la carga mayoritaria de los cuidados. De nuevo, la austeridad abandonará a su suerte a las más oprimidas. Éste es el caso denunciado por el Instituto de la Mujer tras el anuncio del PP para cerrar trece casas de acogida y 85 centros de orientación para mujeres maltratadas en Castilla-La Mancha5.

Los recortes salariales en la administración pública podrían ser el detonante de protestas sindicales más radicalizadas en un escenario donde el PP y la patronal quieren una Reforma Laboral que abarate los despidos y limite el derecho a huelga.

¿Populares? No, gracias

Si en el terreno económico el PP será más agresivo también cabe esperar que lo sea en otros ámbitos. El PP representa a los sectores más conservadores y reaccionarios de la sociedad y los tímidos avances sociales que llegaron con Zapatero en su primera legislatura están bajo amenaza.

La sintonía ideológica de los populares con el catolicismo más retrógrado es evidente. A pesar de que la Ley del Matrimonio Homosexual ha cumplido ya seis años, el PP mantiene abierto un recurso en el Tribunal Constitucional sobre su definición legal. Modificar el término matrimonio por unión significaría la pérdida inmediata de derechos.

Al mismo tiempo, los pequeños avances introducidos por el PSOE en la Ley del Aborto podrían verse suprimidos. El conservadurismo español siempre se ha manifestado contra el derecho a decidir de las mujeres sobre su propio cuerpo y en el punto de mira está el derecho de las mujeres de entre 16 y 18 años a interrumpir voluntariamente su embarazo sin autorización familiar.

No podemos obviar el retroceso social que significaría una ofensiva contra los derechos civiles. Tampoco el papel de los movimientos sociales que puedan surgir como respuesta. Ante un Gobierno notablemente más neoliberal en lo económico y conservador, reaccionario y centralista en lo político, los focos de movilización podrían estallar en cualquier momento.

La concepción del Estado será un posible campo abierto de enfrentamientos. El PP se nutre de un españolismo sin cortapisas, herencia directa del tardofranquismo. Formada en 1976 por siete ministros franquistas, Alianza Popular representaba una alianza entre representantes de las distintas familias del régimen: los azules, los democristianos, los tecnócratas, los tradicionalistas6 y se transformaría en 1989 en el actual PP tras coaligarse con distintas fuerzas ultraliberales.

Con los ajustes previstos, Mariano Rajoy podría acometer una recentralización del Estado que avivaría las tensiones con las naciones oprimidas que históricamente han reclamado más autogobierno y el legítimo derecho a la autodeterminación.

El 71% de la población considera que la situación económica será igual o peor a finales de 2012 y la situación política será igual o peor para un 60%7. En la izquierda anticapitalista debemos recordar la experiencia de los anteriores gobiernos del PP y prepararnos para tomar las calles contra un gobierno impopular.

1996-2004

El PP ha gobernado en dos legislaturas consecutivas, entre 1996 y 2004, la última de ellas con mayoría absoluta en el Congreso. A pesar del crecimiento económico, los ocho años de gobierno de José María Aznar dejaron como herencia niveles de desigualdad social mayores a los de 19938.

El economista Vicenç Navarro señala como en este periodo las políticas del PP favorecieron a las rentas del capital más que a las rentas del trabajo. Los beneficios empresariales aumentaron sus beneficios netos un 73% (más del doble de la media de la UE-15, que fue un 33%), mientras que los costes salariales aumentaron un 3,7% durante el mismo periodo (tres veces menos que en la UE-15, un 18%9).

Hasta 39 empresas públicas fueron privatizadas entre junio de 1996 y mayo de 2001 entre las que destacan Telefónica, Repsol, Argentaria, Tabacalera, Gas Natural o Iberia. Muchas de estas empresas acabaron en manos de directivos afines al PP, forjando la actual casta empresarial española. El economista neoliberal Fabian Estapé lo llamó capitalismo de compañeros de pupitre10.

La Ley del Suelo de 1998 sentó las bases definitivas de la burbuja inmobiliaria y la especulación urbanística que estallarían diez años más tarde. Como definía El Mundo en su editorial del 27 de marzo: salvo que esté expresamente prohibido por una disposición jurídica, todo suelo es, a partir de ahora, urbanizable.

El empleo creció, sin embargo, los salarios reales bajaron por las condiciones de precariedad generadas11. La Reforma Laboral de 1997 agilizó los despidos y redujo sus costes. Al final de la primera legislatura de Aznar, mientras las recomendaciones europeas fijaban el salario mínimo interprofesional en el 60% del salario medio, en el Estado español se situaba en el 34%, apenas 424 euros mensuales. Dos nuevos decretos laborales profundizarían las condiciones de precariedad en 2001 y 2002, afectando especialmente a jóvenes y mujeres.

En la segunda legislatura 2000-2004, el PP logró mayoría absoluta. El descontento acumulado por la izquierda en los años previos se convertiría en una permanente confrontación en las calles. La catástrofe ecológica causada por el hundimiento del petrolero Prestige frente a las costas gallegas desembocó en un poderoso grito de combate: Nunca Mais y un movimiento social masivo contra el PP. Entre otras, se desarrollaron protestas masivas contra el trasvase del Ebro previsto en el Plan Hidrológico Nacional o contra el endurecimiento de la política migratoria en la Ley de Extranjería.

Los sindicatos, adormecidos en los primeros cuatro años, tuvieron un papel más destacado. Para detener las agresiones políticas del Gobierno era necesaria la máxima unidad y la izquierda anticapitalista tuvo que adaptarse a un escenario convulso para tratar de llevar las luchas hacia la victoria.

CCOO, UGT, PSOE e IU empezaron a tener más presencia en las calles arrastrando consigo a un amplio espectro social. Además, las movilizaciones contra el rodillo aplicado por el PP contaban con un factor añadido: un movimiento internacional que agitaba consciencias llamando a rebelarse contra el capitalismo y la guerra.

En 2001, estallaron las luchas estudiantiles contra la LOU en las mayores protestas universitarias desde la Transición. La unidad de acción de la izquierda permitía avanzar con pasos firmes pese a las diferencias ideológicas. Pero cuando la izquierda autonomista, entonces la mejor organizada, renunció a ejercer su influencia sobre las bases movilizadas de sindicatos y partidos, el movimiento quedó bajo la tutela de burocracias reformistas que lo desactivaron con falsas promesas electorales. El PSOE por boca de Jose Luis Rodríguez Zapatero anunció que derogaría la ley -cosa que nunca hizo- si ganaba las elecciones generales. La izquierda más combativa, aislada por sus propios errores, no logró convencer de que era posible y necesario derogar la LOU continuando con las movilizaciones.

En adelante, la apuesta por mantener la unidad y radicalidad de la izquierda lograría importantes victorias. La izquierda anticapitalista organizó una potente campaña en la primavera de 2001 que logró cancelar una reunión ministerial del Banco Mundial en Barcelona. Aquella exitosa experiencia fue una inspiración para que meses más tarde, durante el primer semestre de 2002, la izquierda anticapitalista junto a sindicatos y partidos políticos lanzaran una campaña unitaria contra la presidencia española de la UE. En el momento álgido, el 14 de marzo, más de 100.000 sindicalistas marcharon en Barcelona y dos días más tarde, el sábado, 16, 500.000 personas se manifestarían contra la Europa del capital y la guerra. La unidad de acción del movimiento daba sus frutos y el combativo semestre de movilizaciones contra la UE finalizaba con una gran Huelga General el 20 de junio de 2002 contra el decreto de reforma del subsidio de desempleo.

La Huelga General tuvo un impacto inmediato. Ocho millones de trabajadores y trabajadoras lo paralizaron todo. Más de dos millones acudieron a las manifestaciones convocadas por CCOO, UGT y otros sindicatos. El decretazo fue derogado prácticamente en su totalidad. Fue una gran victoria para la clase trabajadora y con el Gobierno contra las cuerdas, el PP tuvo que remodelar profundamente el ejecutivo.

La alianza atlántica con la administración Bush supuso una brecha definitiva para el gobierno Aznar. Tras la ocupación de Afganistán, la invasión de Iraq a principios de 2003 encendió el movimiento antiguerra más vibrante y amplio visto hasta la fecha. Un movimiento unitario tan poderoso que se rebeló contra el PP tras los atentados del 11-M de 2004 y la posterior manipulación informativa, provocando un vuelco electoral el 14-M. El gobierno entrante del PSOE tuvo que obedecer el mandato del movimiento: la retirada de las tropas. Una doble victoria fruto de combinar unidad y radicalidad en las luchas.

Las movilizaciones unitarias en los últimos años de gobierno popular lograron victorias reales y forzaron un auténtico cambio de ciclo con un gobierno entrante obligado a dar un giro más social, concediendo nuevos derechos.

El 20-N y más allá

Ante la victoria del Partido Popular en las pasadas elecciones generales del 20-N y los análisis mediáticos posteriores son necesarias algunas respuestas.

En primer lugar, debemos rechazar una teórica derechización general de la sociedad. El PP solo ha sumado medio millón de votos respecto a las elecciones generales pasadas, pero también a la izquierda del PSOE, IU ganó 700.000 votos y Amaiur ganó con claridad en Euskal Herria -merecería un análisis aparte-. La candidatura ‘Anticapitalistas’, aunque cosechando escasos resultados, realizó una campaña digna de mención12. Si bien son útiles, los resultados electorales no son el único termómetro social válido.

El movimiento que nació el 15 de Mayo de 2011 bajo el lema “no somos mercancía en manos de políticos y banqueros” ha recuperado los espacios públicos para el debate político y ha arrastrado al activismo político a amplios sectores antes desmovilizados13. Representa un cambio de escenario fundamental para la izquierda, aunque el nivel de las movilizaciones sufra altibajos.

Con el descalabro del PSOE la victoria electoral del PP resultó fácil, pero no lo será su función de gobierno.

En segundo lugar, no existe un cambio de ciclo respecto al gobierno del PSOE. De hecho, el ciclo no se cierne únicamente sobre el ámbito estatal, es mucho más global. Empezó a cambiar cuando el propio Zapatero en mayo de 2010 acometió los primeros recortes en la administración pública siguiendo los ejemplos de Portugal, Irlanda o Grecia. Desde entonces hemos vivido una Huelga General de la función pública en junio de 2010 y una Huelga General en septiembre del mismo año. Ya en 2011, huelgas en la sanidad catalana y en la educación madrileña. Todas ellas, con más o menos impacto, surgidas como respuesta contra los ataques a los y las trabajadoras.

El gobierno del PP, lejos de ofrecer un cambio, garantiza la continuidad y el endurecimiento de las mismas políticas de austeridad y recortes. Con la inminente recesión cabe esperar que la ofensiva del capital sea más severa. No es real pensar que mientras los ataques se agudizarán, las movilizaciones se detendrán para ofrecer una plácida luna de miel al gobierno entrante. Lo vemos con claridad a nivel europeo donde los movimientos de resistencia, como en Grecia, han transcendido la sucesión de gobiernos mientras éstos han endurecido los ajustes.

Sin embargo, sí debemos tener muy clara la orientación de la izquierda combativa en los próximos años. Construir a medio plazo un polo de la izquierda anticapitalista requiere impulsar la radicalidad y la unidad de las luchas a corto plazo.

Los tiempos presentes son de una gran incertidumbre en lo económico, pero también en lo político y social. En los últimos meses los sindicatos mayoritarios han elevado el tono de sus declaraciones y su presencia en las movilizaciones es más destacada, si bien se mantiene por debajo de lo esperado. La lucha del profesorado madrileño muestra que lo han hecho presionados por sus bases y por un profesorado organizado en asambleas que escapaban al control de las burocracias sindicales.

La experiencia del período 1996-2004 muestra que la respuesta en la calle ante un gobierno de derechas no es automática, pero también que los sindicatos tendrán mayor protagonismo si se sienten presionados. Nadie puede aventurarse a confirmar si se convocará una Huelga General que muchos consideramos urgente y necesaria. Pero sí sabemos que los y las trabajadoras se verán empujadas a luchar. Además, la izquierda institucional y sus bases podrían tener más presencia en movilizaciones de carácter social. Los y las anticapitalistas, como sucedió en el periodo 2002-2004, deberemos apostar por la unidad en las luchas sin ceder un ápice de radicalidad.

Tampoco podemos predecir cuándo ni cómo estallará nuevamente la indignación. Sin embargo, conocemos cual es la estrategia del capital y en qué puede desembocar. La historia política de esta crisis avanza capítulo a capítulo como en un libro pero hay quien nos lleva ventaja en la lectura. Aquí y ahora la resistencia griega nos adelanta el porvenir de la trama. Hasta donde conocemos, existen dos bandos enfrentados e irreconciliables. Nuestro bando es el de quien se niega a pagar una deuda ilegítima y apuesta por la unidad de todos los sectores decididos a luchar para que la crisis la paguen los ricos. Sabemos que en frente, en el otro bando, tendremos al gobierno de Mariano Rajoy y al PP.

De ahora en adelante, nosotras, como trabajadoras y como anticapitalistas debemos contribuir a cambiar radicalmente el rumbo actual de la trama de este libro para reescribir su final.

Notas

1. Sans Molas, J. y Mendoza Irigoyen, D., 2011: “¿En caída libre? Los desequilibrios globales de la economía” en La Hiedra, otoño 2011, nº1. Disponible en: http://www.enlucha.org/site/?q=node/16573
2. Gordillo, I. 2011: “El deute públic: un mecanisme de redistribució de riquesa de pobres a rics”. Disponible en:http://seminaritaifa.org/2011/11/28/el-deute-public-un-mecanisme-de-redi…
3. El País, 28 de noviembre de 2011
4. El País, 24 de noviembre de 2011
5. El País, 15 de diciembre de 2011
6. Penella, M. “Los orígenes y la evolución del PP” citado en Reportaje, El País, 2006: “De cuando AP tuvo siete padrinos”. Disponible en:http://www.elpais.com/articulo/espana/Alianza/Popular/nacio/padrinos/elp…
7. Centro de Investigaciones Sociológicas, 2011: “Barómetro de Noviembre”. Disponible en: http://datos.cis.es/pdf/Es2917cs_A.pdf
8. Navarro, V., 2011: “Cómo lo político y social determina lo económico”. Disponible en: http://www.vnavarro.org/?p=5202
9. Navarro, V., 2011: “El PP y la clase trabajadora”. Disponible en: http://www.vnavarro.org/?p=6517
10. Martínez y Castells, A., 2011: “Las estafas cotidianas que conmocionan nuestras vidas. Privatizaciones, corrupción, invisibilidad de los cuidados y economía sumergida” en Reacciona, Madrid: Santillana Ediciones Generales, 2011.
11. Garzón, A, 2011: “Evolución de los salarios en España (1978-2010)”. Disponible en: http://www.agarzon.net/?p=949
12. Resumen de campaña en Castillo, J., 2011: “Anticapitalistas, una campaña para impulsar las luchas sociales” En Lucha, Diciembre 2011. Disponible en: http://www.enlucha.org/site/?q=node/16678
13. Para un análisis más completo sobre su desarrollo ver: Villaverde, A. 2011: “El 15-M: El punto de inflexión” y VVAA, 2011: “El futuro del 15-M, a debate” en La Hiedra, Otoño 2011. Disponibles en: http://www.enlucha.org/site/?q=node/16579 y http://www.enlucha.org/site/?q=node/16578

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