La unión hace la fuerza. Balance de la campaña contra PxC

En los últimos años un partido fascista, Plataforma per Catalunya (PxC), ha emergido con fuerza en el territorio catalán. En las elecciones municipales llegó a obtener 67 concejales. Para hacerle frente, en 2010 se creó en 2010 una plataforma unitaria, Unitat contra el Feixisme i el Racisme (UCFR). Un activista de l’Hospitalet, Oliver Martínez, examina los últimos pasos de estos grupos locales, sus debates y sus éxitos nada desdeñables.

El objetivo de UCFR, y de sus múltiples actos de concienciación y de protesta, en las pasadas elecciones generales era que PxC no obtuviera ningún parlamentario, y se ha conseguido. Se trata de una de las mejores noticias en el balance de los resultados electorales. Por un lado, si Anglada hubiera entrado al Congreso habría disfrutado de un altavoz para sus discursos populistas y xenófobos con el que poder conectar con el descontento creciente de grandes sectores de la población desorientados sobre los verdaderos motivos y culpables de la crisis. Como las líneas de actuación de los partidos se retroalimentan, también hubiera acentuado aún más las prácticas y los mensajes racistas del resto de grupos parlamentarios.

Además, PxC no podrá ingresar grandes cantidades de dinero que financien sus campañas y propagandas electorales y seguirá dependiendo, sobre todo, de las aportaciones de la extrema derecha europea. De hecho, PxC a de afrontar la pérdida de apoyo electoral desde las elecciones autonómicas hasta las generales, a pesar del alto gasto económico realizado (han tenido diez furgonetas con megafonía lanzando su mensaje de “primero los de casa” cada día de la campaña) y del esfuerzo directo de sus militantes. La excusa del voto útil al PP por parte de su posible electorado no debe esconder que cada vez hay más gente que conoce la verdadera cara de PxC.

UCFR ha ayudado a desvelar que, detrás del discurso populista que culpa de la crisis a la inmigración y que conecta con años de racismo institucional propagado desde los medios y las instituciones e instalado en el imaginario colectivo de mucha gente, detrás del discurso “identitario”, se esconden los restos del franquismo, el nuevo autoritarismo del siglo XXI que sigue la estela del crecimiento de la extrema derecha en otros países europeos.

Debates

Uno de los debates recurrentes en las decenas de grupos locales de UCFR que se han extendido por toda Cataluña ha sido el comparar a PxC con el discurso racista de PP, CiU y otros. Evidentemente, dentro de los grandes partidos de derecha existen restos fascistas con vinculaciones al antiguo régimen y con intenciones declaradamente autoritarias que, por desgracia, vamos a seguir sufriendo. No obstante, UCFR se ha centrado en combatir a PxC porque ni PP ni CiU son partidos fascistas. Han gobernado en el Estado español y en Catalunya y lo han gestionado con restricciones económicas, políticas y sociales para las clases populares pero no a los niveles que Anglada demostraría si llegara, como pasó con Franco o Hitler, al poder. Si conseguimos parar a PxC será un paso adelante para frenar la “lepenización de los espíritus”. De lo contrario, la copia (PP) y el original (PxC) seguirán tensando la cuerda del populismo y del electoralismo en la dirección de la crispación y la violencia para dividir a la clase trabajadora por razón del origen.

PxC utiliza la apología del control de la inmigración como su mensaje fundamental para conectar con el electorado. A priori, puede parecer una opción más moderada en comparación con otras formaciones de extrema derecha, pero los dirigentes de PxC esconden otra realidad. Han aprendido la exitosa lección del Frente Nacional de Le Pen y el disfraz de demócratas con traje y corbata cubre los restos del franquismo (Anglada), a personajes que ensalzan a Hitler (Sergio Serralvo, cabeza de lista por Cornellà1) o que han sido condenados por atentar contra clínicas abortistas y locales independentistas (Carlos Francisoud, número uno por Badalona), entre otras hazañas.

Igualmente, esto no es excusa para dos tareas urgentes: una, seguir combinando la lucha antifascista con la de rebatir los argumentos racistas y xenófobos de estos partidos y otros colectivos; y dos, criticar (proponiendo alternativas) la gestión de la inmigración y del tejido social por parte de la izquierda gestora en las últimas décadas.

En primer lugar, las redes de UCFR no han de frenarse. Los peligros de la xenofobia y del fascismo siguen latentes. Ahora tenemos que desmarcarnos de las urgencias electorales y actuar desde lo local para combatir los prejuicios y desmontar los tópicos racistas con la ayuda de talleres, charlas, materiales, jornadas de interrelación… En esta labor, la colaboración del movimiento vecinal, del tejido asociativo, especialmente la participación directa de colectivos inmigrantes, y la participación de organizaciones como SOS Racismo será fundamental. A la vez, ha de seguir presente el objetivo clave de combatir el fascismo. En condiciones de crispación social, la crisis económica prepara el terreno para la alternativa de la extrema derecha. Por eso, todos los grupos locales de UCFR deben configurar sus actividades vertebrando la unidad amplia y masiva que necesita la lucha contra el fascismo.

Se trata de un trabajo que permitirá que los grupos locales amplíen sus lazos con otros colectivos, profundicen en una práctica y en un discurso que rompa con la ideología dominante y, sobretodo, estén organizados ante los peligros que acechan.

Por otra parte, es innegable que la izquierda en el poder ha contribuido como cómplice a poner todas las bases para la explotación de los inmigrantes y las divisiones sociales con las cuales se alimentan el racismo. A esto se le suma la responsabilidad de haber controlado el tejido asociativo y el movimiento vecinal hasta el punto de desarmarlo y no saber cómo afrontar los retos que la globalización y las doctrinas neoliberales que se imponen en nuestra sociedad. En este punto, desde la izquierda transformadora tenemos la responsabilidad de ayudar a tejer estas redes en nuestros municipios y barrios.

El caso de UCFR-L’Hospitalet muestra las dos líneas de trabajo: charlas y talleres anti-rumores en los institutos y actos de denuncia, entre los que destacó un buzoneo masivo de octavillas en los barrios de la ciudad con más apoyo a PxC. Estas actividades (en las que participaron activistas de ICV-EUiA, las CUP, PSC, Revolta Global, En Lluita, asambleas 15M, entidades diversas y movimiento vecinal) han ayudado a reducir el voto a PxC en las elecciones generales. De más de un 10% en las elecciones municipales de mayo en los barrios de La Florida y El Gornal han pasado a menos de un 5%.

También es recurrente en UCFR el debate sobre darle publicidad a Anglada cuando convocamos actos de denuncia o cuando intervenimos llamando a la población a que no vote a un partido fascista como PxC. Si escondemos la cabeza sin actuar les dejamos libres las calles y el crecimiento de la extrema derecha podría volverse imparable. La prueba está en el caso de Le Pen y en la estrategia de la izquierda francesa de obviar el peligro desde hace más de dos décadas, permitiendo que de un grupúsculo se convirtieran en una de las principales fuerzas electorales del país. UCFR sigue el ejemplo más combativo de Gran Bretaña con un movimiento amplio (partidos, sindicatos, movimiento vecinal y colectivos diversos,…) que comparte el objetivo de frenar el auge de las propuestas totalitarias y racistas, y que ha conseguido hasta el momento detener su avance.

En esta línea, nos puede servir otro ejemplo de labor local de UCFR (y de la Assemblea de Joves de Vilanova) en el Garraf donde se han conseguido victorias destacables. Además de conseguir crear en su comarca unl movimiento amplio y unitario que se necesita, han conseguido desenmascarar a los militantes y al cabeza de lista de PxC en Vilanova gracias a no ignorar el peligro que supone este partido y combatirlo en contramanifestaciones y otros actos. Con una táctica de acoso permanente consiguieron tensar a los “demócratas” violentos que integran este partido, quienes mostraron su verdadera cara agrediendo a menores de edad, organizando emboscadas con agresiones y amenazas a varios miembros de UCFR del Garraf. Los pronósticos del PxC en Vilanova apuntaban a que conseguirían unos 4-5 regidores en las elecciones municipales de mayo. No consiguieron ninguno y su voto se redujo a la mitad.

En definitiva, debe quedar claro que el discurso de la ideología dominante necesita divisiones permanentes entre las clases populares, los intereses de los poderosos necesitan desviar la atención desde el verdadero culpable de la crisis (el propio sistema capitalista) hacia los chivos expiatorios (antes los judíos, ahora los inmigrantes) allanando el camino hacia las próximas guerras entre naciones y evitando que emerja el cambio desde la base, el poder transformador de un pueblo unido que cambia el destino colectivo.

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Esta entrada fue publicada en Invierno 2012 y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

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