Observatorio Metropolitano: Crisis y revolución en Europa. People of Europe rise up!

Luke Stobart disecciona otra aportación impresionante y clave al debate sobre la actualidad de la crisis que nos brinda el colectivo Observatorio Metropolitano.

El colectivo madrileño Observatorio Metropolitano está revolucionando el análisis político en el Estado español y este nuevo libro lo demuestra. Poco después de publicar su interesantísimo libro La crisis que viene. Algunas notas para afrontar esta década, trabajo que combate una por una las “justificaciones” para las políticas de austeridad y que ha tenido 50.000 descargas por Internet, saca este nuevo estudio aún más útil e inspirador. En menos de 150 páginas hace un análisis a fondo de los cuatro años de crisis y de los grandes movimientos ciudadanos que han surgido en su seno: desde las huelgas en Francia hasta el 15M, pasando por la revuelta islandesa y las revoluciones árabes.

En la primera parte de Crisis y revolución… explican la influencia de las finanzas en la trayectoria de la crisis y las “recetas” políticas aplicadas, ofreciendo buenos argumentos sobre el enorme peso económico y político de las finanzas. (¡¿Sabíais que una sola empresa financiera, la poco conocida Black Rock, mueve más dinero cada año que toda la economía alemana?! ¡¿Y que los bancos centroeuropeos han dedicado parte de sus enormes ayudas estatales a especular con las deudas estatales de Grecia y otros países?!) También hace un repaso, escrito como siempre de manera lúcida y amena, de como “el gobierno de las finanzas” (o “financiarización”) crea la trampa de las políticas de austeridad (que igual que en África y América Latina rescata a los acreedores a costa de las economías locales) y de su posible efecto boomerang para todo el sistema (pues los recortes también debilitan a los mercados al reducir el gasto de los Estados y sus poblaciones) y como la influencia institucional de las finanzas ha permitido un peligroso grado de riesgo en la economía mundial.

De manera reseñable, explica que la crisis sólo ha representado una aceleración de los procesos neoliberales socialmente regresivos y no un cambio político cualitativo.

Hay una pequeña sección magnífica sobre la “geografía de la crisis” que concluye que además de las crecientes brechas económicas entre el Este y el resto de Europa, o entre la periferia y el centro del continente, hay un crecimiento más importante de desigualdades en los centros de las metrópolis, donde “conviven la mayor ostentación con la precariedad más extrema”, que ya ha conducido a revueltas urbanas en Londres, París y Atenas.

A diferencia de muchos análisis de la izquierda radical, el libro no presenta a los estados como irrelevantes. Sencillamente denuncia que el neoliberalismo “propugna su control por parte de las élites económicas y financieras”.

“La mayor insurrección democrática del último medio siglo”

La sección más novedosa del libro trata sobre el nuevo movimiento internacional, cuya evolución dividen en tres fases interrelacionadas: el movimiento huelguístico de 2009-10, las revoluciones árabes y los movimientos de ocupaciones de plazas.

No se limita a elaborar una cronología de las luchas, la cual no arroja luz sobre los procesos, sino que ofrece un análisis de la “genealogía” del movimiento, enraizándola en su contexto de crisis y neoliberalismo, un método de análisis que me parece ejemplar para quienes queremos trasformar el mundo.

Los autores demuestran con fuerza que a pesar de las diferencias sociales y de sistemas políticos entre los países arabo-musulmanes y europeos, las causas de las luchas, sus formas y métodos son parecidos. Por ejemplo, la crisis y el neoliberalismo también han sido factores esenciales en la revuelta árabe: entre otras cosas por la subida de los precios de alimentos fruto de la especulación financiera y las desigualdades sociales producidas por el desmantelamiento anterior del sector público (a instancias del FMI). A pesar de existir más formalidades democráticas en Europa, existe una “descomposición de los sistemas de partidos y de todas las instancias de representación” que hace que la desafección política opere “de igual modo en las revueltas de ambos lados del Mediterráneo”.

En el caso de Europa, sitúan la nueva “insurrección” dentro del vacío creado por la subordinación de los grandes partidos de izquierda a “los mercados”. Lo que la hace “revolucionaria”, según uno de sus autores, Isidro López, es la “imposibilidad de la reforma” en las condiciones actuales.

¿Europa versus las finanzas?

El libro no está exento de debilidades –lo cual no es sorprendente para un libro que abarca tanto. Para empezar, en los escritos del Observatorio se presenta al sector financiero como hegemónico sobre el resto de la sociedad, incluso sobre otros sectores del capital, y la crisis básicamente como el producto de esta hegemonía.

El primer problema de esta visión es que no explica bien la raíz de la crisis. Hay muchas pruebas de que las burbujas que el Observatorio Metropolitano atribuye fundamentalmente a la especulación también se inflaron por la falta de salidas suficientemente rentables para el capital en general. Varios estudios han demostrado que, en general, el beneficio que se obtiene por cada inversión determinada ha estado cayendo (aunque los beneficios absolutos subían), lo que ha conllevado tasas de crecimiento bajas en las últimas décadas. En El Capital, Marx conectó este proceso con la competencia entre capitales que impulsa la necesidad de realizar “revoluciones tecnológicas” en la producción (lo cual implica inversiones cada vez mayores).

A veces el libro da a entender que el flujo de capital financiero se ha desprendido de lo que pasa en la producción, por ejemplo cuando cuestiona si existe peligro en que los estados periféricos de la zona euro no paguen sus deudas. Es cierto que la especulación sobre estas deudas (que aumenta los intereses que acaban sufragando las poblaciones de los Estados en cuestión) amplifica muchísimo la posibilidad de un impago. Pero es más exacto ver las economías como la española, la portuguesa o la griega simplemente como los eslabones más débiles de una economía mundial estancada en todo. Su debilidad, expresada por ejemplo en el alto endeudamiento del sector privado en estos países, no se puede atribuir simplemente a la “financiarización”. En el caso de Portugal, como señala el libro, no ha habido ninguna burbuja económica.

Además, las distintas “facciones” del capital para nada son opuestas; hay mucha unión entre ellas. Las burbujas de los últimos años no solo han inflado los bancos u otras instituciones financieras, sino también sectores de la “economía real”: constructoras, inmobiliarias, empresas punto.com… El capital “productivo” no se está oponiendo a los programas de ajuste; los apoya.

Las distintas interpretaciones sobre la naturaleza de la crisis comportan diferentes estrategias políticas: o centrar la lucha en frenar las actividades financieras o luchar para abolir el capitalismo… Aunque los escritores madrileños defienden algunas estrategias radicales en la última sección de su libro, como por ejemplo la defensa de “comunas” autogestionadas, también defienden proyectos que fácilmente encajan dentro de la política reformista más tradicional, con todas sus limitaciones.

Entre estos proyectos destaca la defensa de una Unión Europea reformada (aunque bajo la presión del “movimiento europeo”) pues “sólo de una forma concertada se puede oponer una fuerza suficiente a los intereses y los privilegios de las oligarquías financieras”. Esto les lleva a oponerse repetidamente a la salida de esta Unión esgrimiendo argumentos catastrofistas innecesarios. Junto al fuerte sufrimiento causado por una UE cada vez más antidemocrática y punitiva (fenómeno también analizado por Costas Lapavitsas en esta revista), los autores no parecen considerar la adopción de una salida con medidas complementarias y compensatorias como la nacionalización de los bancos y el control de capitales.

El error descrito también les lleva a insistir de manera algo artificial en la europeidad del nuevo movimiento (algo expresado en el mismo título del libro), pero su propia narrativa del papel de la primavera árabe en el nuevo movimiento sugiere que es un movimiento más bien intercontinental.

¿Las limitaciones de las huelgas?

Un último problema importante en el libro es la oposición que plantea entre los “nuevos movimientos” y los “viejos”, en los cuales incluye a los sindicatos. Se argumenta que la primera etapa del movimiento actual, la “huelguística”, fracasó por las limitaciones propias del movimiento obrero (basado en un empleo fijo en declive, la defensa abstracta de “derechos sociales”, enfoques estatales…), mientras que el “éxito” de las etapas posteriores reside en modelos distintos (enfoque trasfronterizo, formas horizontales, uso de redes sociales…).

Hay mucho de verdad en estas caracterizaciones (en el caso de los movimientos europeos especialmente). Pero hay un gran problema con su tesis principal. Cuando analizan la revuelta árabe hacen caso omiso del papel de los y las sindicalistas en el derrumbe de los dictadores: la movilización de la federación sindical la UGTT fue clave en la victoria en Túnez, mientras que Mubarak fue obligado a dimitir justo después de empezar una ola de huelgas en el canal de Suez y otros lugares.

También se cae en el mismo error durante el repaso (en general muy útil) de las posteriores ocupaciones tipo 15M, atribuyéndoles una “primera demostración de fuerza” cuando se aceptó un impago parcial de la deuda griega y se convocó (brevemente) el referéndum. Esta interpretación obvia el impacto crucial de una huelga general de 48 horas pocos días antes que, según el libro, fue secundado por el 80% de la población –un evento en sí histórico. Los resultados del movimiento en el Estado español han sido mucho más limitados precisamente por la ausencia de grandes luchas sindicales.

Pero con estas reservas a un lado, solo se puede felicitar a este fabuloso colectivo de investigación activista que nos ha brindado otro análisis que ilumina tanto y da tanto que pensar. Si sólo se puede leer un libro (en cualquier idioma) sobre la actualidad, recomendaría éste… o, si no, ¡¡La crisis que viene!!

Para más información y descargas:

http://www.observatoriometropolitano.org/

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Esta entrada fue publicada en Invierno 2012, Reseñas y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

4 respuestas a Observatorio Metropolitano: Crisis y revolución en Europa. People of Europe rise up!

  1. Traficantes de Sueños dijo:

    Hola los textos se pueden descargar libremente en los siguientes enlaces.
    “Crisis y revolución en Europa”
    http://www.traficantes.net/index.php/editorial/catalogo/otras/Crisis-y-revolucion-en-Europa

    “La crisis que viene”
    http://www.traficantes.net/index.php/editorial/catalogo/otras/La-crisis-que-viene

    Gracias por apoyar la difusión de nuestras publicaciones.

    • Luke S dijo:

      Está costando descargar ‘Crisis y revolución’ en el sitio web que mencionáis. Nos podeis dar otra pista?

      Abrazos revolucionarios y felicidades por un trabajo superinteresante,

  2. Jesús dijo:

    Pues no consigo aclarame con cómo descargar crisis y revolución: es el único que no tiene ningún tipo de enlace en traficantes. ¿Me podeis echar una mano? No me gusta enviar a l@s colegas el enlace con la descarga que ofrece algún que otro sitio que no es la editorial…

  3. Pingback: Las salidas a la crisis y la vía anticapitalista | La Hiedra

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