Grecia: la lucha se radicaliza. Entrevista a Panos Garganas

Las condiciones económicas impuestas por los rescates de la troika constriñen cada vez al pueblo griego. Pero si Grecia es la punta de lanza a nivel europeo del desastre del capitalismo, también lo es de las luchas sociales y obreras que lideran el rechazo a la austeridad. Las huelgas generales consecutivas, los piquetes y ocupaciones de centros de trabajo y el control obrero de la producción en algunas empresas y hospitales revelan la profundidad que está adquiriendo la lucha. Al mismo tiempo, esta radicalización de las resistencias y de las consignas pone sobre la mesa la vigencia del anticapitalismo como alternativa real al sistema. Con el fin de profundizar en la situación actual La Hiedra os ofrece esta entrevista1 en la que Panos Garganas nos habla de los últimos acontecimientos en el país y de sus consecuencias para la izquierda2.

En Grecia se ha suspendido la soberanía económica a través de la troika y del segundo rescate. Además, los partidos dominantes que están implementando las medidas de austeridad están pagando un precio muy alto. ¿Qué puedes comentar sobre esta cuestión?

Ambos temas están conectados. Los intentos de control de la UE han provocado que junto a la crisis económica empeore la crisis política. Cuando el pasado verano quedó claro que el gobierno de Papandreou no podía imponer la austeridad, iniciaron movimientos para unir a las fuerzas políticas que pudieran apoyar las medidas. Esto supuso en otoño que una coalición unió al PASOK —el equivalente griego a la socialdemocracia— con la derecha de Nueva Democracia y con el partido de extrema derecha LAOS. Proclamaron que se estabilizaría la situación. Sin embargo están en la misma posición en que estuvo Papandreou. La reacción popular en febrero, cuando se votó en el Parlamento el acuerdo para el nuevo paquete de medidas, ha sido enorme. La semana antes hubo tres días de huelga general y tuvimos la mayor manifestación fuera del Parlamento nunca vista.

Los tres partidos de gobierno están divididos. En Nueva Democracia hay una fracción que pretende continuar la política de oposición al rescate. El PASOK prácticamente ha colapsado. Obtuvieron un 42% de los votos en 2009 y ahora las encuestas le sitúan en cuarta o quinta posición, entre el 8 y el 15%. Hay gente formando una fracción del PASOK opuesta al segundo acuerdo. Y la extrema derecha también está dividida. Dos destacados miembros se han unido a los conservadores y el resto se está hundiendo en las encuestas. Hay una crisis política gigante y no hay nada que indique que las próximas elecciones la vayan a resolver.

Incluso el hecho de celebrar elecciones próximamente es un indicador de la magnitud de la crisis. El ministro de economía alemán ha dicho que los griegos deberíamos posponerlas y mantener el gobierno. A pesar de las presiones, la crisis política es tal que el gobierno no puede mantenerse. Solo esperan que el voto combinado de la derecha y el PASOK sea suficiente para conservar el poder. En este momento las encuestas muestran que los votos a la izquierda del PASOK alcanzarían un 40%. Tendríamos que remontarnos décadas atrás, hasta 1958, para ver a la izquierda alcanzando un 25% —su mayor logro, que supuso una crisis enorme culminante en la junta de 1967. Un apoyo del 40% para la izquierda es algo que jamás ha visto el sistema político griego.

Tengo entendido que LAOS está flanqueado por su derecha por una formación fascista, Jrysi Avgi (Amanecer Dorado). ¿Es correcto?

Sí. Hay un grupo de neonazis, actualmente llamado Amanecer Dorado, que desde hace tiempo está tratando de formar un partido y ahora intentan sacar provecho de la crisis de LAOS. No está muy claro que le sucederá a LAOS o a Amanecer Dorado en las elecciones (una fracción de los conservadores se está posicionando en contra del acuerdo y las últimas encuestas muestran que están socavando apoyos a ambos grupos fascistas).

Amanecer Dorado está realizando ataques en las calles. Hubo un ataque en Pireo la semana pasada y causó que toda la izquierda convocara una manifestación antifascista el sábado en la ciudad y el siguiente sábado en el centro de Atenas. Un aspecto del escenario político será la construcción por parte de la izquierda de un movimiento antinazi que mantenga a los fascistas fuera de las calles y del Parlamento.

Se desprende de lo que decías al inicio que el efecto de la crisis es radicalizar la situación hacia la izquierda, y sin embargo no hay ninguna relación automática ¿Cómo se han desarrollado las luchas contra la austeridad a través de huelgas generales y otras formas de acción?

Es cierto que no hay una relación automática. En las elecciones al Parlamento Europeo de 2009 el resultado fue interpretado como un giro a la derecha de la opinión pública por el miedo a la crisis. Pero esta tendencia ha cambiado con la oleada de luchas de los últimos dos años. Hemos tenido 17 huelgas generales desde las elecciones de 2009 (una cada seis o siete semanas). Además, ningún día de acción, ninguna huelga general, ha sido igual a su precedente. Hay una progresión. Al principio secundaban la huelga pero no se involucraban en las manifestaciones. Esto ha cambiado. Con cada huelga general la gente está recordando formas de organización que no se veían en Grecia desde los setenta. Ha habido asambleas masivas en los centros de trabajo, comités de huelga electos, piquetes y manifestaciones enromes, que son cada vez más radicales en sus demandas, en sus lemas y en la forma en la que hacían frente a la violencia policial.

Un modo de expresión de la radicalización es cómo se ha desarrollado el movimiento huelguístico entre huelgas generales. En la siderurgia han estado en huelga cuatro meses, con una tremenda solidaridad. Las trabajadoras de Eleftherotypia están en huelga desde antes de Navidad, con masivas asambleas y un comité de huelga electo. Han producido dos números del periódico bajo control obrero con mucho éxito. El “Trabajadores de Eleftherotypia” se ha agotado en los kioscos. Una capa de gente dentro de la clase trabajadora ha cambiado hacia posturas que eran impensables hace muy poco tiempo.

¿Cómo está respondiendo la burocracia sindical y qué hacen los grandes partidos de la izquierda radical — el Partido Comunista y Syriza (la coalición de la izquierda radical) — en respuesta a la evolución de la crisis y la lucha?

Los sindicatos han estado tradicionalmente controlados por el PASOK. Al principio, cuando el gobierno del PASOK fue elegido en 2009, la posición de los dirigentes sindicales era de no convocar huelgas generales contra el nuevo gobierno. Ahora han pasado a convocar una huelga general cada seis semanas. Es un indicativo de toda la presión a la que están sometidos desde sus propias bases.

En 2010 la dirección del PASOK en los sindicatos tuvo que enfrentarse a la oposición de la derecha. Existe una facción en la burocracia sindical asociada a Nueva Democracia. Esta facció se oponía al rescate y estaban a favor de las huelgas. Cuando se formó la coalición de gobierno supuso dos cosas: una división entre las cúpulas sindicales que no estaban preparadas para el cambio de posición de sus partidos y un refuerzo de la burocracia en contra de las huelgas. Los dos partidos se oponían a las huelgas y las cúpulas sindicales trataron de contenerlas.

Este hecho empujó a los militantes de base a organizarse desde abajo. La creación de comités de acción y comités de huelga a nivel de base se ha acelerado en los últimos meses. En las elecciones sindicales las burocracias de derechas han sido desplazadas y la izquierda está tomando el control. Quizás el ejemplo más claro es el hospital oncológico de Atenas Agios Savvas, donde hasta las elecciones sindicales pasadas el PASOK tenía mayoría. Ahora la izquierda anticapitalista tiene mayoría.

Esta situación está afectando a la izquierda parlamentaria. Las direcciones del Partido Comunista y de Syriza han tenido que girar más a la izquierda. Hace dos años, cuando empezó el debate sobre cancelar la deuda, el Partido Comunista decía que era una demanda insostenible. Ahora han cambiado su posición y apoyan la cancelación.

En Syriza hubo una división entre la izquierda y la derecha de su principal componente, Synaspismos (una organización que surgió originalmente del ala eurocomunista del Partido Comunista). El ala derecha se retiró para formar una organización independiente llamada Izquierda Democrática. La escisión de Syriza ha sido la mayor beneficiaria del alejamiento de la gente del PASOK. Syriza tenía alrededor del 5-6% de apoyo y ahora está por encima del 10% en las encuestas. Izquierda Democrática obtendría más del 15%. El resultado de la radicalización ha sido un creciente apoyo a la izquierda y los liderazgos tradicionales han tenido que responder.

Respecto al Partido Comunista, por ser la fuerza organizada más importante dentro de la clase trabajadora, y por tener una tradición muy sectaria: ¿cómo han realizado este cambio?

Ha habido cambios, aunque contradictorios. Tradicionalmente, el Partido Comunista ha rechazado cooperar con la izquierda. En las huelgas generales, cuando hay manifestaciones masivas, siempre organiza una convocatoria por separado y se asegura de que nadie más se una a ellos. Sin embargo parece que en los últimos meses ha empezado a cambiar. Como ejemplo, la huelga de trabajadores siderúrgicos en Elefsina provocó una huelga general local en la ciudad y la manifestación de ese día sí que fue unitaria. En la noche del 12 de febrero, cuando todo el mundo trataba de llegar a la plaza Syntagma con el Parlamento bloqueado por la policía, el Partido Comunista también formaba parte del movimiento. Su habitual actitud sectaria podría debilitarse, aunque en ningún caso parece ser el final; hay otros ejemplos en los que mantienen su sectarismo tradicional.

¿Cómo se ha posicionado la coalición de la izquierda anticapitalista Antarsya ante esta situación?

Antarsya ha avanzado muy rápido. Fue creada hace dos años y en las elecciones regionales de 2010 consiguió un 2% de los votos. Fue un gran paso ya que hasta entonces el voto conjunto de los grupos de la izquierda radical estaba por debajo del 1%. Desde entonces Antarsya ha organizado su primera conferencia con 900 delegados, representando a más de 3.000 miembros por toda Grecia. Muchos militantes han decidido que quieren luchar junto a la izquierda anticapitalista. Esto se debe a dos factores. El primero es que Antarsya ha estado apoyando la organización de la militancia de base. Por lo tanto, mayor radicalización significa más gente acercándose a Antarsya. El segundo factor ha sido el debate sobre cómo salir de la crisis, el programa anticapitalista. Antarsya fue el grupo de la izquierda que planteó el debate sobre cancelar la deuda, nacionalizar los bancos y romper con la disciplina del BCE abandonando el euro y la UE. Estas posiciones fueron muy controvertidas ya que Syriza es pro-UE y el Partido Comunista, que se opone a la UE, cree que este tema debería tratarse en una fase posterior. Así pues, la intervención de Antarsya ha sido decisiva para mejorar posiciones en el conjunto de la izquierda.

Otra cuestión a destacar del programa es la parte en que defendemos que cualquier nacionalización debería ser bajo control obrero. Antarsya está satisfecha al comprobar que no es solo una postura de la izquierda anticapitalista sino una posición tomada por cada vez más gente en las luchas reales. Los trabajadores y trabajadoras del periódico Eleftherotypia están ejerciendo control obrero. También las trabajadoras y trabajadores del canal de televisión Alter, que llevan ocupando tres meses. En Kilkis la plantilla del hospital ha decidido tomar el control si el gobierno continúa con los recortes.

Esto muestra que la demanda de control obrero no es un sueño de revolucionarios. Son pasos que está tomando la clase trabajadora y la existencia de Antarsya es una manera de focalizar estas demandas y llevarlas a un primer plano. Esperamos conseguir los votos suficientes para entrar al Parlamento. Serán necesarios 200.000 votos, pues en el sistema electoral griego, o superas ese límite —que se traduce en un grupo de 8 o 9 diputados—, o no consigues nada.

En el resto de Europa hay un interés creciente por la magnitud de lo que sucede en Grecia ¿Cuáles crees que serían las formas de solidaridad más útiles?

Que haya manifestaciones donde se corean lemas como “todos somos griegos” es importante —no por un sentimiento de orgullo sino por lo que significa para la gente: “todos nos oponemos a la austeridad y a los recortes en la misma medida en que la clase trabajadora griega”. Esto muestra la radicalización existente en Europa y se une a los movimientos como las ocupaciones de plazas en el Estado español. Organizar la solidaridad es importante para impulsar la lucha.

Creo que hay dos pasos que debemos dar para seguir avanzando. El primero es transformar este sentimiento en acción huelguística en otros países. El segundo es el debate sobre el programa anticapitalista. Los activistas deberán afrontar esta cuestión: si queremos apoyar a Grecia contra la austeridad, ¿qué tipo de posición deberíamos tomar sobre los bancos, la UE, etc? La izquierda revolucionaria puede jugar un papel muy útil a la hora de organizar ambas cuestiones en este nuevo movimiento.

Notas

1. Versión reducida de la entrevista extendida “Interview – Greece: the struggle radicalices” realizada por International Socialism, nº 134. Versión completa y original disponible en http://www.isj.org.uk/index.php4?id=793&issue=134
2. Entrevista traducida por Enric Rodrigo y Regina Martínez y reducida y adaptada por Regina Martínez para La Hiedra.

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