Jonathan Neale: Cómo detener el calentamiento global y cambiar el mundo

como detener el calentamiento global y cambiar el mundoLa editorial El Viejo Topo, editando la segunda obra de Jonathan Neale tras La Otra Historia de la Guerra de Vietnam, nos brinda uno de los libros más completos que podemos encontrar ahora mismo para analizar el cambio climático desde una perspectiva anticapitalista. Sin duda, el autor ha hecho un gran trabajo con su última obra, ‘Como detener el calentamiento global y cambiar el mundo’, un compendio a medio camino entre la divulgación científica, el análisis político y el ensayo para salir del atolladero del cambio climático.

En la primera parte del libro Neale se dedica a la tarea de divulgación científica, centrándose en datos objetivos para narrar todo lo que acontece, desde cómo se origina y se desarrolla el cambio climático hasta desmentir argumentos erróneos que se han dado para pararlo, sobre todo cargando la responsabilidad en países desfavorecidos, o promoviendo una actitud de ahorro a nivel individual. En esta parte solo cabe destacar la rigurosidad con la que Neale expone todos sus argumentos, justificando cada uno de ellos, y rebatiendo cada uno de los contra-argumentos dados anteriormente por distintas autoridades, lo que ayuda al lector a formar su propia opinión. Mención especial merece el apartado donde se explica el cambio climático abrupto, teoría ahora plenamente aceptada pero que en su día causó gran revuelo, debido al impacto que suponía, precipitando las previsiones sobre un calentamiento global más rápido e imprevisto de lo anteriormente supuesto.

En la segunda parte del libro encontramos las distintas soluciones para abordar cuanto antes la reducción de las emisiones y, por tanto, el impacto del calentamiento global. Aquí debemos señalar la perspectiva de Neale sobre cómo actuar, obviando los tópicos del consumo doméstico, y distribuyendo la reducción de las emisiones entre los distintos agentes, como las edificaciones, el transporte o la industria. Otra de las partes importantes de este capítulo es el análisis de los distintos tipos de energías renovables, así como su adecuación a cada situación y cómo se pude potenciar su uso, aportando numerosos ejemplos prácticos.

En cuanto a los edificios, Neale nos propone un ahorro en diferentes aspectos, desde la construcción hasta el uso, centrándose en la construcción de casas pasivas, aquellas que mediante un buen aislamiento térmico permiten un ahorro considerable en calefacción.

Respecto al transporte, los ahorros se centran en dos medios concretos: los coches para recorridos urbanos y los aviones. El gran problema respecto a los coches es el derroche energético que suponen, al ir casi siempre ocupados solamente por una persona, desaprovechando gran parte de su potencial. Como alternativa se establece el transporte público, apostando por un sistema público y gratuito, que lo convirtiera en una verdadera alternativa. Así mismo, el establecimiento de una buena red pública de trenes ahondaría en varios aspectos: transporte de mercancías y de viajeros a largas distancias, sobre todo; ahorrando gran parte del combustible usado para el transporte de mercancías o de pasajeros por vía aérea, un medio de transporte que conlleva emisiones por kilometro recorrido bastante superior al resto vehículos.

Hablando de los procesos industriales el autor se centra principalmente en la eficiencia energética a la hora de llevar a cabo las distintas transformaciones. Así, la mayor parte de las emisiones se centran en pocas industrias muy contaminantes, pero controladas por pocas compañías, que hasta ahora se han resistido a cualquier cambio, obviando las medidas de disminución de emisiones que podrían encarecer el producto y ponerles en desventaja respecto a competidores más contaminantes.

Terminando el capítulo encontramos uno de los artículos que más curiosidad pueden despertar, relacionado con medidas que se han propuesto desde distintos ámbitos, y que por diversos motivos no serían efectivas. Se habla de los biocombustibles derivados de cultivos, su poca disminución en las emisiones de CO2 debido a que necesitan de derivados del petróleo para ser sintetizados, desde el cultivo hasta la recogida y procesamiento. Suelen ser una tapadera ecológica para que las empresas automovilísticas sigan manteniendo su hegemonía en el transporte; se habla del hidrógeno y su uso como cortina de humo por las mismas empresas, siendo un medio aún sin desarrollar, con los actuales usos tanto o más contaminantes que el empleo de gasolina; y, por último, se habla de la captura y almacenamiento del carbono emitido o “secuestro del carbono” bajo tierra, lo cual supone un gasto energético que no hace rentable el sistema, además de un gran coste económico. Una mención especial merece el apartado dedicado a la energía atómica, con demasiados argumentos para exponerlos aquí, pero que se centra sobre todo en los riesgos, la poca rentabilidad y la contaminación producida desde la extracción del uranio hasta el almacenamiento de los residuos radiactivos.

Con el último capítulo de soluciones a largo plazo se aborda el problema de los bosques y el metano, aunque realmente no supone más que un compendio de distintos aspectos ya explicados anteriormente.

La parte titulada ‘Porqué los ricos y los poderosos no emprenderán ninguna acción’ es la más política del libro, un completo análisis del sistema capitalista en el que vivimos inmersos. Neale nos muestra como es imposible que un sistema neoliberal sea compatible con las políticas medioambientales necesarias para parar el cambio climático, haciendo un buen repaso de las características de este sistema económico desde sus comienzos.

Así mismo, en este capítulo se trata de uno de los mayores escollos a superar, el poder de las grandes corporaciones. Las grandes empresas que ahora mismo rigen la economía mundial serían las que más perderían en el paso a las nuevas formas de energía limpia. El libro aporta ejemplos prácticos, por ejemplo, cómo se obligó a la industria automovilística a acatar la reducción de consumo de gasolina en los años 70, lo que demuestra que son medidas realizables; o como la industria automovilística desde entonces solo se ha centrado en crear coches más grandes, potentes y energéticamente derrochadores. El caso de los 4×4 es especialmente instructivo.

El penúltimo capítulo del libro sobre política climática se centra en la acción de cara a que los gobernantes pongan en práctica las medidas necesarias para parar el calentamiento global, basándonos en todo lo explicado anteriormente. Destaca especialmente el análisis de la historia del movimiento contra el cambio climático, desde los descubrimientos del proceso por parte de varios grupos científicos hasta la actuación de diversas ONGs que tratan de encontrar un cambio dentro del sistema o el fallido intento de Kyoto.

Terminando el libro nos encontramos uno de los capítulos más curiosos, centrado en explicar que podría pasar si no actuásemos. Para esto se basa en diversos acontecimientos, como lo sucedido en Nueva Orleans con el huracán Katrina, los sucesos de Sudán donde los Estados Unidos propiciaron una sangrienta guerra civil con el fin de que Chevron pudiese explotar unos yacimientos de petróleo, la sequía y su relación con el cambio climático, el caso libio y todos los peligros a los que nos podemos enfrentar.

Además, y para poner el colofón a la obra, Neale hace un buen análisis de los aspectos fundamentales a afrontar y como movilizar a la gente. Toda una guía para activistas ambientales.

Desde luego podemos caracterizar el libro por dos aspectos fundamentales: su rigor científico y argumental; y su optimismo a la hora de abordar las soluciones. En el primer aspecto, solo se puede destacar la labor del autor a la hora de documentar el libro y transmitirlo, un trabajo mucho más cercano en ese aspecto a una obra científica que política. En el segundo aspecto, se puede criticar que el autor en ocasiones peca de exceso de optimismo, asumiendo una voluntad global cuyo surgimiento es muy difícil, entre otras cosas por el impacto que tendría a todos los niveles. Hay que destacar aquí que el libro fue escrito antes de la crisis económica que actualmente sufrimos, por lo que se comentan las perspectivas desde una economía saneada que permite grandes inversiones, así como un momento en que los ciudadanos estaban más concienciados con el cambio global, problemática que se ha visto desplazada de los medios de comunicación. Por esto mismo el movimiento ha sufrido una caída, lo que hace aún más difícil que tengan lugar las movilizaciones que Neale señala como necesarias.

Finalmente, solo queda destacar que es un libro imprescindible para cualquier anticapitalista; un texto que enriquecerá a todo aquel que no se haya acercado en profundidad al tema, aportará nuevos datos y perspectivas a los más involucrados, y permitirá dar un buen enfoque a la lucha contra el cambio climático.

Daniel Trenado

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Esta entrada fue publicada en Reseñas, Verano 2012 y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

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