Olga Rodríguez: Yo muero hoy

El estallido de la primavera árabe tuvo un enorme impacto global durante 2011. Por todo el planeta se celebró la caída de los dictadores Ben Ali y Mubarak, en Túnez y Egipto respectivamente, como consecuencia de masivas protestas en las calles junto con un movimiento huelguístico menos conocido pero de vital importancia. Las redes sociales y las nuevas tecnologías hicieron posible que pudiéramos seguir por primera vez una revuelta de semejante calibre casi en directo.

La idea de un cambio revolucionario volvió a aparecer con fuerza en las cabezas de jóvenes y no tan jóvenes que afrontaban desde la precariedad laboral y la carestía de vida una nueva crisis sistémica. A la primavera árabe le siguió el movimiento de los indignados y Occupy Wall Street mientras en Grecia seguían su inagotable ciclo de huelgas contra los ajustes de la troika.

Yo muero hoy, el nuevo libro de Olga Rodríguez, nos acerca nuevamente a la primavera árabe para revivir el éxito de las revueltas en Túnez y Egipto, pero también para conocer el desarrollo desigual de las otras primaveras en Libia, Siria o Bahrein. La periodista, gran conocedora de los países árabes, vivió de cerca las revueltas entrevistando in situ a sus protagonistas, quienes a través de sus relatos hacen de éste un libro muy cercano a la vez que recomendable. Rodríguez ha escrito también otros libros como Aquí Bagdad. Crónica de una guerra o El hombre mojado no teme la lluvia, fruto de sus trabajos como reportera en Afganistán, Iraq o Palestina entre otros.

Ni intervenciones ni injerencias, solidaridad

Yo muero hoy deja patente como durante décadas las potencias occidentales han mantenido o apoyado a los dictadores árabes en el poder a base de talonario y ayudas militares, especialmente en el caso de Egipto que junto a Israel ha sido un gran aliado de los EEUU en la zona. Dada su influencia política y cultural, la rebelión egipcia ha tenido un impacto mayor. El movimiento egipcio que ocupó Tahrir y el estallido de huelgas en los días 8, 9, 10 y 11 de febrero por todo el país tumbaron al dictador Hosni Mubarak. Pero antes del estallido de las protestas en enero de 2011 los y las activistas egipcias se habían forjado políticamente con gran entusiasmo en los movimientos de solidaridad con la intifada palestina y contra la guerra en Iraq. Además, una oleada de huelgas industriales que arrancó en 2006 había sentado un precedente extraordinario de lucha contra el régimen.

Así pues, las revoluciones árabes no surgieron de eventos Facebook ni hashtags revolucionarios en twitter. Fueron el resultado de una larga trayectoria de activismo político en defensa de los derechos humanos y movimientos obreros organizados en condiciones de clandestinidad.

En Europa, tras el impacto inicial de las revueltas se han abierto múltiples debates acerca de la evolución de la primavera árabe: la intervención militar de la OTAN en Libia, la injerencia occidental en Siria, el papel del islamismo… A través de los capítulos dedicados a Egipto, Túnez, Libia, Siria y Bahrein, y a través de historias individuales de algunos de los protagonistas de las revueltas se arma una historia colectiva que nos hace reflexionar sobre los hechos y nos ayuda a entender su complejidad.

Estos debates han estado muy presentes en ciertos ámbitos de la izquierda combativa y debemos señalar dos cosas al respecto. En primer lugar, las revoluciones son procesos vivos con avances y retrocesos, aciertos pero también errores. Lejos de tener una evolución lineal y ascendente, un cúmulo de actores y situaciones dispares establecen equilibrios y desequilibrios en la contienda y es así como la izquierda revolucionaria debe intervenir en situaciones adversas.

La izquierda radical europea no siempre ha comprendido las revoluciones así y ha mostrado cierto paternalismo infantil acerca del mundo árabe, subestimando en ocasiones el potencial transformador de las luchas desde abajo. En no pocas ocasiones hemos oído a sectores de la izquierda lamentarse sobre los últimos acontecimientos en el mundo árabe y defender posturas muy problemáticas. Es el caso de reconocidos activistas como Gilbert Achcar, quien llegó a defender la zona de exclusión aérea en Libia que sirvió como pretexto para la posterior intervención de la OTAN; o Tariq Ali, quien considera que la oposición Siria se ha convertido en agente del imperialismo.

Es de agradecer que Rodríguez no caiga en estos errores y dé voz a los y las protagonistas de la primavera árabe. Es a través de sus opiniones que podemos entender mejor la complejidad de los eventos y reflexionar sobre qué haríamos nosotras, como activistas, en caso de tener que enfrentarnos a la misma situación. Yo muero hoy es un excelente libro para acercarnos a la realidad de la primavera árabe.

Enric Rodrigo

Ebook y más información: http://yomuerohoy.com

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Esta entrada fue publicada en #4 Sep/Dic 2012, Reseñas y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

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